Ayunos y carnavales .·.


Hoy se terminan varios carnavales alrededor del mundo. Lástima para los que andaban festejando. Apagan sus colores y movimiento por respetar el inicio de la cuaresma, después de festejar a más no poder aprovechando el tiempo anterior al de un ayuno que nadie hará y de un espacio de reflexión que nadie se tomará.

Pero, ¿tiene algún sentido ponerse a criticar festividades que han olvidado toda base y que han sido vaciadas de todo contenido? Total podría decirse que estos carnavales son tanta expresión de cultura como la que forja un rito religioso, por qué no, para otro tipo de gente quizás, pero por qué no. Lo que sí cabría ponerse a machacar es el único sentido que les va quedando desde sus inicios, desde que la religión estaba en pleno y sí que daban ganas de desatarse antes de 40 días de respeto e interioridad.

Bien que la gente se diera la molestia del rito. Pero esa actitud tan humana de vivir traicionando las propias convicciones, demostrando que los 40 días esos eran una molestia que, dada su humana condición, debían compensar con otras semanas de hedonismo, porque el recordar el sacrificio de su Dios al final les dura un par de días y un par de flashes esporádicos cada cuanto.

Hoy no tiene caso criticarlo porque total, ¿qué minúsculo porcentaje de una cifra cree verdaderamente en dioses? Y los que creen creer y rellenan panfletos por ahí hablan más desde el cerebro y la racionalidad, para tratar de no sonar fundamentalistas a vista de escuelas de abogados de Harvard y Tel-Aviv, espantando a cualquiera que habría querido apoyarse en algo para mantener alguna fe. 'La racionalidad del cristianismo' es uno de los temas que trataremos en un curso de formación teológica de mi católica universidad y me pregunto, ¿por qué demonios una religión habría de ser racional? ¿Qué tipo de plus es ese en la competencia por cuál religión es más acertada? Solo para satisfacer al intelectualismo de aulas cerradas y teorías teóricas hasta los que debían estar conservando el buen sentido de la religión desechan lo orgánico y apasionado que debían tener para ser lo que de verdad son.

Siempre suelo criticar a la modernidad, a estos tiempos y a la gente decadente, pero vaya que es cierto que ni los que debían ser aliados están indispuestos a mantener sin precio lo que es invaluable, ni ahora ni en los tiempos en que debía hacerse para que no terminaramos como vamos. Al final, la culpa es siempre de los que saben y callan o de los que no saben y hablan.



خرمن


Ahmadinejad y yo .·.


Terminado el luto chií de Ashura, los iraníes que aún no se han aburrido de la Revolución Islámica, celebraron ayer el aniversario 27º desde que el Imán Jomeini metió el islamismo de lleno en la política iraní, haciéndolos una misma cosa, e independizando a Irán de Estados Unidos. Las palabras que, en este contexto, refirió Mahmoud Ahmadinejad a los millones de ciudadanos reunidos en la Meidan-e Azadi (ojo que eso no implica que la gran mayoría de Irán apoye la Revolución), delatan que, además de haber estado siguiendo el culto de Ashura, Ahmadinejad ha estado leyendo mi blog con atención.

Debo confesar que incluso yo conservaba el absurdo temor de que Ahmadinejad y los musulmanes más duros tienen por ahí presupuestado destruir todo el mundo no islámico o conquistar a todos los demás, pero ahora me parece tan claro que ese estúpido prejuicio equivale a la marketeada idea de que los nazis querían conquistar el mundo o convertirlos a todos en rubios de ojos azules, cuando ellos explícitamente eran la ideología de que cada país y cultura estuviera orgullosa de la riqueza de cada uno y contraria a la globalización que habría acontecido igual con los azules o los rojos. Las palabras de Ahmadinejad demuestran que la Revolución Islámica no está tan mal encaminada después de todo.

Respecto al hecho de que el sionismo ha perdido sus principios filosóficos, invitó a los países occidentales para que renueven su adoración al Dios Todopoderoso y no se conformen deshonrándolo a cambio de vender su gloria al conformar a los sionistas.


Renovar nuestra adoración al Dios Todopoderoso... Yo no soy católico, pero no podría concordar más con Ahmadinejad. Él mismo había apuntado cómo en nuestro mundo occidental a nadie le importa que se hagan caricaturas destruyéndole la reputación a Dios ni que se ridiculice la religión, mientras que en varios países occidentales te mandan a la cárcel siquiera por pensar que el Holocausto no pasó exactamente como lo cuentan. No es que crea yo que debiesen ir a la cárcel los que hablen mal de Dios, pero vaya prioridades que tenemos.

Algunos gobiernos occidentales, específicamente los E.E.U.U., aprueban el sacrilegio contra el profeta Mohammad (PBUH), mientras que continúan negando que el Holocausto es un mito, del cual se han aprovechado los sionistas para ejercer presión durante los últimos 60 años sobre otros países...


Más encima Ahmadinejad no nos exige que ofrezcamos culto al profeta Mohammad ni a Allah sino que nos invita a que sigamos a Nuestro Dios. Es una imagen ciertamente impactante. Si uno puede concentrarse un poco y ver en qué paisaje prehistórico vivimos, en cuanto a lo desgastada que está la dimensión espiritual de nuestro entorno, al mirar hacia oriente y fijarnos en Irán, ciertamente podríamos sentirnos como los tipos de esas tribus polinésicas que ven por primera vez una ciudad a lo Shanghai. Es decir, un contraste a lo bestia. Ahmadinejad llama a defender el mundo espiritual del que los occidentales tan estúpidamente sentimos nostalgia y que, a la vez, nosotros mismos nos encargamos de desmenuzar.

Es en cosas como estas en que se nota que los miles de años de cultura persa no les han pasado como agua por las manos: no tendrán los museos del Holocausto más top del mundo, pero han compensado ahí donde nosotros hemos apartado la mirada. Ahmadinejad es harto más que el presidente de Irán, e Irán es harto más que uno de los países por los que yo estaría dispuesto a morir.


Textos de Agencia IRNA



เฮอร์มัน
خرمان


El que habla

Había una vez

Sinapsis